Libros


El libro de los viajes equivocados 
(Ed. Páginas de Espuma, 2011)

Premio Setenil 2012 al mejor libro de cuentos

Todo viaje puede desarrollarse en tres ámbitos: el interior, el que transcurre en el tiempo y el que transita por el espacio. El que tiene como dimensión el espacio colma los sentidos, el temporal alimenta la experiencia, aunque es el viaje interior el que puede cambiar al ser humano. Pero ¿puede un ser humano modificar el sentido del universo?
En El libro de los viajes equivocados los personajes comienzan una aventura en la que el azar orienta sus pequeñas historias hasta sumarlas en un devenir general. A través de una inquietante espiral narrativa, estos cuentos nos llevan a interrogarnos sobre el complejo mundo en el que nos toca vivir.





Por favor, sea breve 2, Antología de relatos hiperbreves (2010), un clásico de la minificción en castellano, tiene desde octubre su segunda parte Una delicia; todo un universo de sentimientos y sentidos repartidos en casi 200 textos.
Por favor, sea breve se ha convertido en la mítica antología de la minificción en castellano, un volumen de referencia para aquellos amantes de un género, el del nanocuento, que por su inmediatez, por su lectura «pantallazo», ha logrado entusiasmar a creadores y, sobre todo, a muchos lectores. En esta segunda entrega, la escritora hispanoargentina Clara Obligado vuelva a hacer un enorme y escrupuloso trabajo de agrupar lo más representativo del género, dedicando especial atención a aquellas voces que no aparecieron en la primera entrega o que han surgido en estos últimos años.

Las otras vidas (Ed. Páginas de Espuma, 2005)
Como sucede con Nabokov, Conrad o Kureishi, el problema de la diáspora inaugura una forma de escribir donde la distancia es un tema central. Son escritores formados en un territorio y que se desarrollan en otro. Nuestra literatura se integra hoy a estas nuevas percepciones, en España, donde convivimos con personas nacidas en otros puntos del planeta, se inscribe ya una generación de dobles vínculos. Cuentos de desarraigos, exilios, partidas y retornos, de encuentros y desencuentros. Cuentos desgarrados, y sin embargo vitales y esperanzadores, alternan la tragedia y la comedia, lo real y lo irreal, la otredad con que todos convivimos, nuestras “otra vidas”. Escritos “desde ningún lugar y desde varios a la vez”, sobre qué hubiera sucedido si, en lugar de un camino, hubiésemos tomado otro.


Deseos de mujer (Ed. Plaza y Janés)

¿Qué es lo que desean las mujeres? ¿Cómo pueden lograr aquello que anhelan? ¿Podemos contar con las amigas para tomar las decisiones más importantes de nuestra vida? Carmen, Clara, Mariángeles y Pilar se conocen desde hace más de veinte años y cada vez que alguna de ellas quiere conseguir algo se reúnen para hacer un conjuro. Son rituales que poco tienen que ver con lo mágico y mucho con la voluntad; porque, a través de su unión como amigas, pueden jugar con el destino o, al menos, ponerlo de su parte. Así, descubriremos cómo Carmen consiguió el Planeta, Pilar encontró la casa perfecta, Mariángeles espantó a un ex amor o Clara conoció al hombre de su vida. En sus historias reales, divertidas y originales de amores y desamores, trabajo y éxito, hijos e hijas, viajes y exilios, comida y belleza, estas cuatro amigas no dan consejos sino que cuentan su experiencia vital de amistad en la que se verán reflejadas muchas mujeres. Es esa experiencia la que puede inspirarlas para cumplir todos sus deseos y estar más a gusto consigo mismas. Y en este proceso aprenderemos que, a pesar de la rutina, la amistad prevalece, que a veces es mejor disfrutar de la soledad que estar en mala compañía, que lo prioritario es perder de vista a un ex amor antes que volver a enamorarse, que un buen naufragio puede ser el mejor punto de partida, y que la madurez no da la felicidad, pero ayuda bastante a disfrutar de las cosas buenas de la vida.

¿De qué se ríe la Gioconda? (Ed. Temas de Hoy, 2006)
Cada libro pide un lugar de lectura. No es lo mismo un tomo grande, que exigirá el soporte de la mesa que una novelita que se hojea en un bar. Hay libros para los autobuses, para la intimidad de la cama, otros ideales para leer en el tren. Recuerdo, por ejemplo, que superé largos viajes hacia un feo pueblo en el que trabajaba leyendo Ana Karenina, sin mirar el paisaje ardiente puesto que, en mi imaginación, estaba cubierto por la nieve rusa. La novela de la que voy a hablar se lee de noche, si hay tormenta mejor, con truenos y relámpagos, calentita, arrebujada entre las mantas pero tiritando de miedo. Drácula, con sus largos colmillos hincados en el cuello de una pálida dama, se convirtió en uno de los íconos que viene persiguiéndonos desde que su autor, Bram Stoker, escribiera la famosa novela y el cineasta Murnau la llevara al cine. Más célebre que su propio creador, del cuál poco más se recuerda, el personaje del vampiro, convertido en prototipo, pobló las fantasías de generaciones, somos muchos los que hemos sentido cierto estremecimiento al pensar en este ser nocturno e inmortal. Hemos soñado, es verdad, con Drácula, en noches de pesadilla nos ha perseguido este temor. Un primer acercamiento al tema nos da un simbolismo sencillo: la representación de unos seres que viven de los otros, que les “chupan la sangre”. Pero Drácula es mucho más: ¿a qué temor alude su hemológica actividad?, ¿por qué, en fin, ha tenido tanto éxito una historia que, en realidad, ya se encuentra en el Satiricón de Petronio o en Las mil y una noches?


Mujeres a contracorriente (Ed. Plaza y Janés, 2004)

“La Historia recuerda a las prostitutas y olvida a las intelectuales”. ¿Por qué la historia ha olvidado a Ada Byron, la pionera de la informática, a Rosalind Franklind, que estableció las bases de la estructura del ADN, o a Federica Montseny, la primera ministra europea? En Mujeres a contracorriente (Plaza & Janés) la escritora argentina Clara Obligado repasa la Historia y desgrana la vida de científicas, políticas y artistas cuya obra ha sido de gran relevancia pero que han sido olvidadas por el paso de los siglos…





 Salsa (Ed. Plaza y Janés, 2002)

A partir de un enigma que se plantea con el nacimiento de un niño, Clara Obligado cuenta la historia de varias mujeres que se conocen en un local de baile. Todas ellas esconden algo y sus vidas se entrecruzan en giros que tienen el ritmo de la salsa. El amor, la amistad, la pasión o el sexo son algunos de los temas centrales. Omara, la cubana; el tímido Jotabé; Ulises, el guapísimo africano que da clases en el local; la vacilante Gloria, dividida entre la maternidad y el deseo; Marga, una divorciada que busca un nuevo amor; Jamaica Bronx, adicta a los jóvenes, o Viviana, una argentina que se siente de ninguna parte… Estos son algunos de los personajes de esta historia, en la que la intriga cumple un papel esencial.


Si un hombre vivo te hace llorar (Ed. Planeta, 1998) 

En el curso de un día, en un ambiente cargado de presagios, se entrecruzan y confluyen los destinos de los protagonistas de esta historia: una adolescente negra que vive entre la basura; un joven que estudia el movimiento migratorio de las cigüeñas; un hombre dividido entre las mujeres a las que cree amar y el recuerdo de un enigma, y una mujer africana que concibió a su hijo albino después de ser poseída por un espíritu. Todos ellos verán cumplidos sus anhelos, aunque por caminos insospechados, en una ciudad en la que crece la soledad y la especulación, a la vez que vislumbra un esperanzador mestizaje.


La hija de Marx (Premio Femenino Lumen, 1996)

¿Qué hacía yo una mañana en Londres, en el V & A Museum, frente a una vidriera que exhibía mujeres en ropa interior? Ante todo, he de aclarar que vivo en Madrid. Que estaba escribiendo una novela erótica, “La hija de Marx”, en la que, risueñamente, me burlaba del escándalo promovido por la publicación y consiguiente moda de ciertos textos del género. ¡Escandalizarse en pleno siglo XX! Aquello me parecía, cuando menos, pacato. Fue entonces cuando decidí que el texto comenzaría en el Londres victoriano, porque pocas cosas incitan tanto al erotismo como la prohibición. Sin saberlo, casi, escribía una novela histórico-erótica, pero una novela, no un juego masturbatorio, no una novela “para leer con una sola mano”, como se dice en España y, como tantas cosas serias que se emprenden en la vida, aquello había comenzado en broma. La ironía inicial impregnó con su humor toda la novela. Soñé un personaje, una posible bastarda de Marx, quien vivirían en el mundo de los exiliados rusos en Londres, rodeada por la nobleza, la suntuosidad y la militancia. Pero, como pasa cuando se escribe, no había soñado otra cosa que la realidad: luego supe que Marx había tenido un hijo natural con su criada, al que nunca reconoció. Imaginemos que esta muchacha decide vivir, no la libertad política, sino la liberación sexual. Y luego de tanto imaginar, ya estaba construido uno de los ejes de la novela. ¿Cómo vivieron las mujeres que rodearon a los ideólogos de la revolución rusa? ¿Cómo fue su vida privada, su vida sexual?